La belleza de los lugares es tan efímera como la niebla o la luz, están en su punto cuando están y cuando nadie los estropea.
Tuve relativa suerte, la foto quedó bien a pesar de que el sitio ya había sido vapuleado por los seteros y la alfombra de helechos que cubría este suelo quedó revuelta y pisoteada, yo no se las setas que aquí cogieron quienes desbarataron el lugar, espero que alguna ligeramente toxica para que les de una diarreílla y no vuelvan mas por aquí.
La luz encantadora y esperando el movimiento de las nieblas hicieron de el par de horas que pasé aquí unos momentos inolvidables, luego los resultados en casa, sorprendentes, no se nota tanto el desaguisado de los domingueros y la foto quedo bien.










